Archivos para mayo, 2013

Metodología actual VS Metodologia tradicional

Publicado: mayo 27, 2013 de franramvel en Articulos

¡Osu!

A pesar de que estoy muriendo por los exámenes de la carrera quisiera compartir algo que considero muy importante a vísperas de nuestro examen el día viernes 31 de mayo.

Cuando comencé a entrenar Kyokushin tenía una idea bastante clara de que esperar sobre el estilo: tortura. Así que desde un comienzo empece a dar lo mejor de mi y exigirle a mi cuerpo limites que jamas creí alcanzar.

La idea de entrenar como loco no se formo sola, ya que por diversos medios hemos visto que el entrenamiento «sádico» en este estilo viene desde las raíces del mismo con los tres años que Sosai Masutatsu Oyama paso entrenando en las montañas llevando su cuerpo al extremo.

Pero no podemos decir que esto es propaganda, es decir, no lo hacemos por llamar la atención o porque realmente nos falte un tornillo sino que nuestra misma filosofía nos indica que debemos de dar todo entrenando y combatiendo hasta el final.

Capítulo dedicado a Kyokushin en el programa Fight Quest

«Para que sepan a que me refiero sobre lo sádico que es esto, para personas impacientes véase minuto 16:40 😀 «

Sin embargo, hagamos una pequeña reflexión sobre lo siguiente:

Desde que Kyokushin nació se han logrado muchos avances en lo que refiere a ciencias del deporte y con ello han nacido nuevas metodologías para entrenar y tener un optimo desempeño de nuestro cuerpo sin maltratarlo, es decir, llevarlo al límite sin hacernos daño.

Ahora, tomando esto en cuenta ¿No es malo que a pesar de que tenemos a nuestra disposición herramientas novedosas como metodologías deportivas no las usemos? Más aún ¿No es el avance más lento con metodologías tradicionales?

Antes que nada dejemos algo muy claro:

Una de las características del Kyokushin es su dureza en el entrenamiento y cuando hablo de metodologías nuevas no me refiero a metodologías más «suaves» ya que el hecho de que sea novedoso no nos indica que va a ser más sencillo, los métodos de entrenamiento que tenemos a nuestra disposición están mejor estructurados y trabajan a consciencia ya que a estas alturas conocemos mejor como funciona nuestro cuerpo.

Habiendo dicho esto hagamos una comparativa muy general y hablando a grandes rasgos.

En el entrenamiento tradicional tenemos la técnica como fundamento principal, haciéndola una infinidad de veces hasta perfeccionarla, con esto logramos mejorar nuestra condición física y nuestra fuerza así como la agilidad. Ademas la Kata sigue el mismo principio de repetición.

En la parte de resistencia física entrenamos nudillos, espinillas y antebrazos de una manera muy ruda, golpeando constantemente objetos tales como costales, un makiwara o hasta arboles. Ademas de esto realizamos ejercicios tales como abdominales, sentadillas, lagartijas hasta que el cuerpo ya no pueda más.

Finalmente, en lo que a muchos nos importa tanto como el aire que respiramos, está el kumite, en el cual la mayor parte de las ocasiones entramos con un 50% o más de nuestra fuerza en el caso de principiantes, creo que todos pasamos lo que es no tener autocontrol y quisiera presumir que las cintas avanzadas saben controlar mejor su fuerza y practican para no lastimar al otro y generalmente dejamos pasar un lapso de entre una y dos semanas para pelear de nuevo (hablando en el mejor de los casos).

En este tiempo que he entrenado ese ha sido el entrenamiento general que hemos llevado.

A primera vista se ve bien, en verdad, si a mi me hubiesen puesto ese plan de entrenamiento hace 2 años lo hubiese aceptado (o más bien lo acepte) de inmediato y con una sonrisa de oreja a oreja.

Bien, desde hace tiempo comencé a entrenar de una manera un poco distinta, y como ejemplo quiero poner  mis experiencias ya que mi entrenamiento beneficia mis habilidades e intenta corregir problemas particulares que padezco tales como falta de elasticidad, movilidad en la cadera causado por un accidente hace años, étc. A lo que voy con esto es que hay un plan que se puede ajustar a cada uno de nosotros dependiendo de nuestras capacidades.

Mi plan de entrenamiento se rige en un ciclo de 4 días en el cual los primeros dos los utilizo para «recuperarme de manera dinámica» haciendo ejercicios que ayudan a la circulación, la movilidad y la flexibilidad. También dedico tiempo a mejorar mi técnica pero solamente sobre los movimientos que más se acomodan a mi estilo de pelea, por ejemplo, si a mi no me gusta usar Ushi Mawashi Geri porque siento que no me sale bien o simplemente porque no me gusta no la hago, si por otra parte me fascina usar Yoko Geri entonces la practicare en uno de esos dos días hasta que me salga de manera natural y fluida. Tiene que ser como un instinto, algo que sea tan fácil de ejecutar como respirar. Ademas de esto podemos busca variantes de ese mismo movimiento o distintas formas de ejecutarlo. Yo utilizo el día 1 para esta actividad.

El segundo día lo utilizo para mejorar mi elasticidad y fortalecer mis nudillos y espinillas con el uso de costal o makiwara.

El tercer día y cuarto día realizo ejercicio físico intenso pero no desorganizado. Los ejercicios están por 6 rondas de 8 series con 20 segundos de ejercicio con 10 segundos de descanso entre cada serie y 1 minuto de descanso entre cada ronda. Esto tiene un porque ya que de esta manera no solo nos entrenamos físicamente sino que enseñamos a nuestro cuerpo a recuperarse rápidamente en esos 10 segundos para volver a dar lo mejor en los 20 segundos siguientes (visualiza eso mismo en un combate) así que esta metodología te da «tempo» de kumite.

La diferencia entre el tercer y el cuarto día es que en el cuarto nos enfocamos a hacer un pequeño esfuerzo más que el día anterior, una o dos repeticiones más en el tiempo limite, notemos que esto no es tan sencillo ya que acumulado a la carga del día anterior hacer no solo otra vez lo mismo sino que obligarnos a dar un poco más es algo muy exigente.

Todo esto complementa los tres días a la semana de entrenamiento en el Dojo.

¿Cuál es la diferencia entre uno y otro?

Primero que nada notemos que realizar una cierta técnica muchas veces en efecto nos enseña como ejecutarla, pero podemos traer un concepto de pedagogía a esto: «repetir una infinidad de veces te va a enseñar como hacerlo, pero no va a lograr que lo comprendas»

A lo que voy es que por ejemplo, es muy distinto si hacemos un shita tsuki 1000 veces de la nada comparado con hacer un shita tsuki 1000 sabiendo como lo tenemos que hacer y que podemos hacer para mejorarlo. En el primer caso puede que las 1000 veces sepamos como hacerlo en la mejor de las circunstancias, pero nuestro cuerpo no nos de la fluidez y movilidad que necesitamos, mientras que por el otro lado sabemos que si hacemos un cierto ejercicio que nos de movilidad en la cadera, otro que nos proporcione fluidez en los movimientos del cuerpo y otro que nos de equilibrio para mantener nuestro centro de gravedad entonces podemos hacer esos 1000 shitas con el mismo esfuerzo pero con resultados mejores.

A manera de anécdota, mientras estudiaba el primer semestre de mi carrera, en un problema de matemáticas el autor proponía dos caminos distintos para resolver un mismo problema solo que un camino era «fácil de entender» pero le tomaría días, semanas o meses poder llegar al resultado que él quería, sin embargo, usando el otro camino aprendiendo algo nuevo le tomaba unos simples pasos llegar al resultado deseado.

En este ejemplo pude deducir que el autor mantenía el entusiasmo por resolver el problema pero lo atacaba de una manera inteligente y poco usual.

Trayendo esa anécdota aquí podemos ver lo mismo, el problema de matemáticas vendría siendo nuestro objetivo como budokas, la forma de resolverlo es el camino que tomemos para entrenar, podemos elegir un camino que ya nos han trazado y que por lo mismo nos es fácil de entender o podemos aventurarnos a intentar nuevas cosas y descubrir lo que quizá sea un camino más rápido y mejor mientras el entusiasmo por resolver ese problema vendría siendo nuestro espíritu por alcanzar nuestras metas.

Entrenar con nuevos métodos no indica que perdamos el budo, al contrario, damos lo mejor de nosotros hasta el punto límite pero lo enfocamos de una mejor manera.

En conclusión la mejor dupla sería: Filosofía tradicional y metodología actual.

Recuerden que quedarnos en el mismo lugar es sinónimo de retroceso.